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José Lillo Galiani. Valdepeñas, Ciudad Real. De siempre convivió con el tenaz olmo, la dura encina y otras más livianas y manejó las herramientas para labrar estas maderas en el taller de carretería y carpintería de su padre. Estudió bachiller en el Bernardo de Balbuena de Valdepeñas, magisterio en la normal de Ciudad Real y más tarde, por libre, dos años de modelado en la Escuela de Artes Aplicadas de esta capital. Durante veinte años escribió y dirigió teatro aficionado; colabora esporádicamente en prensa local y provincial. Tomó contacto con el arte de muy joven en sus visitas a la exposición nacional de Valdepeñas. En escultura, su pasión, se considera autodidacta en su vertiente académica, lo que no es óbice para una sólida formación en el conocimiento de herramientas y materiales. Se interesó enseguida por lo que la escultura tiene de oficio, al intuir pronto que la concepción artística no será corpórea ni llegará a materializarse si el artista no sabe dialogar y pedir a la materia, mediante técnicas adecuadas, la obra secreta que potencialmente esconde. Trabaja la madera, como se ha dicho, en el taller artesanal de su padre; en el de su tío aprende los rudimentos de la forja y soldadura. En su incansable búsqueda, paliando su carencia de oportunidades académicas, halla respuestas en los alfareros, estucadores, canteros, marmolistas, etc. Después llegará al bronce; en Madrid aprende los secretos de la técnica renacentista del fundido a la cera perdida, fundición a la arena, moldes refractarios, ensamblado, cincelado, pátinas etc. Durante un tiempo, funde sus trabajos en un horno que el mismo se construye. Personalmente da el acabado a sus piezas, transmitiéndoles su último y cálido aliento. Su primera exposición la llevó a cabo en el salón de plenos del ayuntamiento de Valdepeñas con trabajos de artesanía en madera y pequeñas esculturas de hierro. Actualmente ha vuelto a encender su fragua y retomar los trabajos de forja y soldadura.
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